Hay lugares donde el vino no es solo vino. Es clima, es paisaje, es carácter...Y Murcia es uno de ellos.
Y hasta allí nos hemos venido en este nuevo Raíces On Tour, con dos paradas en mente: Jumilla y Cartagena. Pero esta vez no viajamos solos.
Nos acompaña Pablo Martínez, chef del restaurante Eszencia, en Cartagena.
Cartagenero de los que sienten su tierra… y la cocinan. Y hoy, nuestro guía.
Monastrell: la uva jefaza

Hay muchas razones para venir hasta Jumilla. Una de ellas, sin duda, es conocer de cerca su variedad autóctona: la Monastrell.
Es la reina indiscutible de los viñedos, y se lo ha ganado a pulso. Hablamos de una uva que se ha curtido en suelos pobres, bajo un clima seco, y que ha aprendido a sobrevivir y dar lo mejor de sí misma sin necesidad de muchos mimos.
Por eso sus vinos son así: intensos, con cuerpo, con carácter.
Pero también con esa elegancia que aparece cuando todo está en su sitio: fruta madura, notas especiadas y un fondo mineral que habla directamente del terreno.
En nuestra colección de vinos Equilibrio, la Monastrell se expresa justo así: sin adornos innecesarios, con autenticidad y con la fuerza de su origen.
Especialmente en Equilibrio Monastrell y Equilibrio Selección, dos vinos que son puro Jumilla en la copa.
Cartagena, según Pablo Martínez

Nos subimos de nuevo al coche con Pablo y ponemos rumbo a Cartagena.
Primera parada: el Puerto. Punto de partida perfecto para entender la ciudad y dejarse llevar.
Desde ahí, el plan es sencillo: perderse por el casco histórico. Calles donde conviven el legado romano y el modernismo, y donde cada rincón tiene algo que contar. “Cartagena es un viaje en el tiempo”, nos dice. Y no le falta razón.
Pero si hay un lugar que no se negocia en cualquier visita, lo tiene claro: “El Faro de Cabo de Palos. Las vistas allí son otra cosa”.
Y qué razón tiene…
El Mediterráneo se despliega con toda su belleza ante nuestros ojos.
Y ahora sí, ¡a comer!

Después de pasear, toca sentarse a la mesa.
En Eszencia, Pablo nos lanza una recomendación directa:
Arroz con secreto ibérico y trompeta de los muertos. Y aquí ya no hay discusión posible.
El maridaje
Para acompañarlo, lo tiene igual de claro: Equilibrio Selección.
Un vino con la estructura y la jugosidad necesarias para estar a la altura del plato.
Que no tapa, pero tampoco se queda atrás.
Funciona porque hay coherencia.
Porque la intensidad del ibérico y el carácter de la Monastrell juegan en la misma liga.
Y porque cuando producto y vino hablan el mismo idioma, todo encaja sin forzarlo.
“Es una combinación que no falla”, nos dice. Y no pensamos llevarle la contraria.
Seguimos ruta
Así cerramos esta parada del Raíces On Tour por Murcia. Una tierra donde el vino no necesita explicarse demasiado. Y donde la Monastrell habla alto y claro.
¡Nos vemos en el próximo Raíces On Tour!
